Menudo lío tengo en la cocina. Es lo que tiene el intentar hacer una tarta vegana, super sana, que nunca has hecho antes (una idea fabulosa, no se a quién más se le ocurren estas cosas…)  para el segundo cumpleaños de tu hija y quieres que salga perfecta, pero resulta complicado cuando tu niña anda malita, pidiendo brazos, mimos y un sin fin de necesidades que a todos nos inundan cuando estamos malos. Bien! Su papa la distrae, ríe; sigo. La pongo en el horno. Madre, qué pinta..! Pongo el temporizador, todo está controlado. O eso creía. Olivia llora. Tiene sueño. Voy a darle mimitos y a dormirla. Y claro, se nos alarga el tema. Sergio tiene que salir a por otras cosas para el cumple y… Se me olvida la tarta. Sí, señores, se-me-olvida!! Ahí va! Tarta quemada. (El cabreo que saco, mejor no lo cuento). Asi que manos a la obra de nuevo. Acabo finalmente lo que viene a ser una segunda tarta, esta vez comestible, no demasiado seca y con la cocina hecha un… de-sas-tre! Jeje…

Cuando se despertó de la siesta se fué con los abuelos un poco, para que pudiesemos prepararlo todo y a la vuelta pudiesemos darle la esperada sorpresa, peeero, tampoco salió todo lo bien que me lo imaginé, porque a pesar de intentarlo, de haber sido niño tu también, es imposible meterte en la mente de una personita tan pequeña. Los globos al principio la asustaron, además al estar malita, no le gustó que al llegar a casa, hubiese algo raro colgando en el aire. Todos emocionados soltando el esperado “feliz cumpleañoooos” y ella con cara de “qué es esto??”. No me gusta, meeee voy… Pero por suerte, se fué haciendo a los globos y animándose poco a poco a abrir sus regalitos. La pandereta es lo que más éxito tuvo… Cómo le gusta el ritmo a esta niña! Y eso, me encanta!! 🙂

Aún no me puedo creer lo rápido que está pasando el tiempo. Pero es raro, porque a la vez, pasa lento… guardas tanto en la memoria, tantos momentos importantes, ocurren tantas cosas, tantos progresos, tantos cambios, que parece mucho más tiempo del que realmente es.

Este bebe mío, ya no es bebe. Esta convirtiéndose en toda una mujercita. Y esta etapa, donde empiezan a hablar… ¡¡que emocionante es!! La otra noche hizo algo que me lleno tanto de amor, mientras le leía sus cuentos antes de dormir, como ya se me iban cerrando los ojos (a mi, eh? no a ella… jeje) decidí que era el momento de apagar la luz y dar finalizado el día, cuando se medio mosquea, me dice, “noo, mama! Noo. Más, más, dodo no” (dodo es dormir en francés). Y yo, agotada… le dije, “buuueno, venga, uno más. Pero sólo uno más!” y volví a encender la luz. Entonces me miró, se incorporó, me dió un beso sonoro de los que llegan al alma y me dijo “achias mamá”…. (gracias mama) En fin, eso… quedé derretida como la mantequilla a pleno sol.

Estas son las fotos de la fiesta que le hicimos en casa. Mi niña, estoy super agradecida de poder ser tu mamá, y de que cada día nos regales tantas cosas, tanta felicidad. Te quiero más de lo que jamás podrás imaginarte. Feliz cumpleaños, a mi chiquitina despeinada y feliz! Abrazos para todos. xoxo.

 

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24 octubre, 2016

Nessi

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